"Somos una comunidad con una fe viva y transparente en Jesús  
que motiva a los demás a
experimentar a Dios con nosotros 
para comprometernos juntos con las necesidades de n/ entorno."



¿Por Qué Creemos En Jesús?

 

Testimonio de David (el Pastor)

Testimonio de Plutarco   


Testimonio de David   

“¡Qué pesado ir cada domingo a la iglesia!”
Desde mi niñez hasta casi entrar en la universidad mis padres me obligaban a asistir a la iglesia cada domingo.   Pero, yo lo odiaba.  Lo encontraba aburridísimo.


“¿Por qué voy a seguir hablando con un muro?”
De pequeño mis padres me enseñaban a orar, y muchas veces realmente lo intenté.  Pero, para ser sincero, aquello nunca parecía una conversación real con una persona viva, sino más bien tenía la impresión que mis oraciones no pasaban más allá del techo.  Me quedé decepcionado y finalmente lo dejé.
 

¿Un Anciano en los cielos?
Mi percepción de la vida cristiana era seguir una lista de reglas desagradables dictadas por un Dios sentado en Su trono arriba en los cielos que miraba hacia abajo como un viejo amargado para prohibir todo lo que era divertido.  Pero, como yo no quería que ese Anciano me dictara mi vida, poco a poco me fui apartando de la fe de mis padres.
 

“La vida es corta, ¡más vale aprovecharla al máximo!”
Cuando crecí e hice mis propias ideas de la vida, decidí que lo que yo quería era simplemente ser feliz, pasarlo bien, divertirme, en fin, ¡VIVIR!
Así, con esta filosofía fui buscando la diversión con mis colegas a toda marcha, por el día haciendo locuras con las motos, y pasando las noches en las discotecas, fiestas y en todo tipo de juerga.
 

¿Diversión? o ¿Huida de la realidad?
Pero, después de unos años de vivir así, empecé a darme cuenta que a pesar de todos mis esfuerzos, realmente no estaba feliz.  Quizás el alcohol y las sustancias ilegales me hacían pasarlo bien durante unas horas, pero el efecto siempre acababa, y entonces me sentía peor que antes.  Porque sabía que sólo me estaba haciendo daño a mí mismo.  En el fondo sabía que no lo tomaba porque mi vida era tan divertida, sino para escaparme de la realidad, porque en realidad yo NO estaba feliz.
 

“¿Para qué estoy yo aquí?”
Aunque sabía ponerme la ‘máscara’ delante de todos mis amigos para hacerlos creer que todo estaba bien, que tenía todo controlado, en mi interior sólo había tristeza, soledad y depresión.  A veces me encerraba en mi habitación y pasaba toda la tarde con mi caja de cerveza, la tele encendida, y llorando.  No veía sentido para mi vida.  ¿Para qué estoy yo aquí?
 

Destrucción...
La Biblia dice,
    La paga del pecado es la muerte...(Romanos 6:23)
La consecuencia de vivir sin Dios es la destrucción.  Esto era justamente lo que me estaba sucediendo a mí.  Estaba pasando de Dios, viviendo a mi propio aire, y el resultado era un fracaso.
  

...o ¡vida abundante!
Sin embargo, ese mismo texto de la Biblia continúa:
   ...pero el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Un día me quedé en la cama hasta las 2 ó 3 de la tarde lamentando sobre mi vida tan vacía, y me acordé de las palabras de Jesús:
   Yo he venido para que tengáis vida, y para que la tengáis en abundancia. (San Juan 10:10)
 

“¡Ayúdame Jesús!”
Así que, estando yo completamente sólo en casa, empecé a hablar con Jesús, y le dije,
“Señor Jesús, mira mi vida.  Está hecha un desastre.  Todo este tiempo yo he estado viviendo a mi aire, sin hacerte caso a Ti, como si Tú no existieras, como si Tú no hubieras muerto en aquella cruz por mí.  Perdóname.  Límpiame de toda maldad, y acéptame como hijo tuyo.  Ahora quiero que Tú seas el Señor de mi vida.  Amén.”
 

Una vida nueva...
Ese día mi vida empezó a cambiar.  Sabía que no estaba hablando con un muro.  ¡Sabía que Jesús estaba allí!  Sentí cómo me perdonaba y cómo me aceptaba como hijo Suyo.  No puedo explicar cómo ni tampoco puedo expresar el gozo que sentí.  Una gran carga se desprendió de mi vida, y me encontré pasando horas leyendo acerca de la vida de Jesús en los Evangelios de la Biblia, gozándome de lo que leía, y ¡enamorándome de Jesús de Nazaret!
 

No todo es color de rosa...
Esto no significa que todos mis problemas se han resuelto, ni mucho menos.  Pero, ahora tengo un Amigo fiel que nunca me dejará, ni nada ni nadie jamás me podrá arrebatar de su mano, y Él cuida de mí.  Me lo ha demostrado ya tantas veces...

 Jesús dijo:
Venid a mi todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar.  Tomad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y mi carga ligera.  (San Mateo 11:28-30.)

 ¡El testimonio de mi vida es que esto es verdad!

 - David, Castelldefels, 14.05.2006

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Testimonio de Plutarco


No tengo tiempo para esto...
Vengo de una familia católica, y cuando era un adolescente alguien me habló de tener una relación personal con JESÚS.
No me disgustaba la idea, pero no tenia mucho tiempo – como toda persona del mundo, supongo. 
Diferentes amigos cristianos siguieron invitándome a ir a la iglesia, lo que hacía aumentar mi curiosidad.


Me gustó lo que tenían.
Entonces, hace unos 28 años, empecé a asistir a las reuniones ocasionalmente.
Me agradaba la alabanza y la amistad entre los miembros de la iglesia.
Fui descubriendo que eran muy alegres, y tenían una paz y sabiduría que hacía que sus vidas fueran más tranquilas.


Me bauticé como discípulo de JESÚS.
Comencé a asistir a una iglesia en la ciudad en que vivía, y allí me bauticé como discípulo de JESÚS.
Debo reconocer que mi crecimiento como cristiano ha sido muy lento, pero nunca se ha detenido.
Trabajo insistentemente para conocer más al PADRE Celestial, me gozo amándole, le temo, me humillo y le obedezco.
Mi prioridad es ÉL siempre, y mucho más cuando las cosas van mal.  En todo, intento vivir bajo Su cobertura.


Quiero una experiencia real con DIOS.
Admiro los testimonios de mis hermanos de sus encuentros con DIOS por medio de visiones, sueños y otros.
Cuando hablaba con DIOS, le pedía que fuera más real en mi vida con alguna señal como las de mis hermanos.
Hace algunos meses pasados, el SEÑOR oyó mi petición: empezaron a venirme pensamientos de que ÉL me cuidaba.


Un sueño impactante.
Una noche apacible me afirmó Su amor en un sueño: Andaba por un camino tranquilo en un bosque, había una brisa suave que me acariciaba, y de pronto sentí que algo o alguien me levantaba del suelo.
Sabía que era DIOS, y yo le decía: “SEÑOR haz lo que Tú quieras conmigo, Te prometo que no pondré ninguna resistencia como a veces hago cuando Tus hijos oran por mí.”
Mi deseo era que me llevara más alto, pero en lugar de eso me cogió en sus brazos, y se puso a jugar conmigo como yo hacia cuando mis hijos estaban muy pequeños – los tomaba en mis brazos y los lanzaba suavemente al espacio para después recibirlos de nuevo y volverlos a lanzar.  Así hacía mi DIOS conmigo por varias veces.
Quedé en ese ambiente acogedor cuando empezaba a salir el sol y extendía sus rayos por medio del bosque y desplazaban la poca oscuridad que quedaba.


Más que convencido...
Ahora estoy más convencido de que ÉL cumple todas Sus promesas y siempre estará con todos Sus hijos.
Estos maravillosos momentos me han dado más entusiasmo para seguir sirviendo, al ejemplo de JESÚS.


Quiero seguir creciendo...
Para aumentar mi crecimiento espiritual, leo la Biblia y libros cristianos, asisto a la mayoría de las actividades de mi iglesia y también a seminarios, asambleas, reuniones y todo lo que tenga que ver con ministerios.
 
Te agradezco DIOS por la unión que estás haciendo entre todos los cristianos para reunirnos alrededor Tuyo.
¡GRACIAS GRAN REY POR SER TAN BUEN PADRE!
 

 - Plutarco Joya R., Vilanova i la Geltrú, 06.02.2009

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